El mismo libro

 

Lo intentó de nuevo. Manos sobre la tinta, tinta sobre papel, y varios días, y varios meses, quizá dos años. Y otra vez imprenta, eficiencia, mes, publicidad, compromisos. Y terminó. Se hizo un café, miró dos películas, llevó a su hija a la escuela, compró una pizza, y se acostó. Durmió mucho, demasiado. Y el tiempo comenzó a moldear otra escritura en el aire, y escribió, pero la historia era muy parecida a la anterior y la dejó. Sonó el teléfono, una nueva edición. Otra vez a releer las páginas, una a una, y a corregir. Nuevamente papel, correcciones, días, meses, un año. Y otra vez ediciones, publicidad, compromisos, cansancio, más compromisos, dormir, y bastante. Y volvió a pensar otra historia y era la misma. Habló con amigas, vio cine, discutió sobre la vida, y volvió a escribir, y nada, lo mismo, el mismo libro. Y otra vez la llamada: se vende como pan caliente, otra edición. Y otra vez correcciones, la tinta, el dolor, los meses, la vida, ediciones, muchos compromisos, entrevistas, dormir y dormir, mucho cansancio. Y se tomó unos meses para pensar y pensar, un año más, y nada, la misma historia. Y otra vez la llamada de la editorial, y otra edición, y no le puedo decir que no, y basta, y déjenme, pero da dinero, y mi hija ya está grande, y dormir, y compromisos, y editoriales, y una edición más, y se vende como pan caliente, y ahora en la televisión, en el stream, en las entrevistas por YouTube, en los fanzines, y otra edición y otra y otra, y no puedo escribir otra cosa, y a corregir y a editar, y otra vez y otra vez. Cuando se vio en el espejo, las ediciones le arrugaron la piel, y el mismo libro aparecía una y otra vez, y sabía que se vendía como pan caliente, pero hubiese querido mucho tiempo antes, salir de esa espiral, en la que estaba envuelto desde hacía varios años. El teléfono sonó nuevamente, y se escuchó otra vez: como pan caliente. Otra vez a corregir.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El final

Maldivas

Campos

Papúa (Capítulo 1)

El sueño