Papúa (Capítulo 3)
Dormir y despertarse, ver India, luego Papúa, luego Delhi. Es poco placentero tomar el metro hasta el trabajo, y no poder recordar nada del último sueño. Nada. Solo que estuve en Papúa, y que todo cambia al dormir. Necesito viajar, necesito conseguir ese pasaje. Mientras tanto, ella y Papúa es todo lo que puedo recordar. Preciso llegar a Bougainville y entender todo esto. Antes de dormir, voy a continuar leyendo el libro de los papúes, para entender un poco más sobre su cultura, aunque conozca mucho más cuando duermo. La mujer de la tienda dijo que tenía un amuleto de coral en la portada, no sé porque necesito conseguirlo, es como un collar de infinitas cuentas de colores. La primera foto al abrirlo ya es mágica: un nativo de Papúa con aquel collar, plumas de varios colores en su cabeza, y su rostro pintado de blanco. No puedo evitar dormirme, mientras la casa se vuelve nuevamente arena, sabanas, manglares. Caigo en una extensa zona verde, en una magia que aun no comprendo y no puedo descifrar. Me toco el cuello y allí está: el collar de cuentas y caracoles. No quiero quitármelo, no lo necesito, me ayuda a continuar. Ella no aparece, sé que está en algún lugar. Comienzo a buscarla, pero no la encuentro. A varios metros de distancia, la selva desaparece y comienza la playa. Puedo entender que no estoy en Bougainville, pero empiezo a desesperarme. Lo que más quería era verla. Puedo recordar, que ese día me contaría algo que precisaba saber. La primera estrella comienza a pintar el cielo azul, y eso es malo, todo indica que a este sueño le va a quedar muy poco tiempo, y no voy a poder encontrarla. Un grupo de papúes se acerca y me toma de las manos, hay una gran ceremonia al atardecer. Nuevamente he vuelto a despertar en Nueva Delhi.
Comentarios
Publicar un comentario