Pequeña nota necesaria
Un
poco de celeste más, un trazo de violeta para las nubes. No dejar de inventar
los hedonismos. Un ramo de pintura verde a los costados, el cielo siempre
amarillo pastel. Unas gotas de luminiscencia cósmica para los altares, y no
dejar de pintar el abismo.
Después de tres o cuatro pinturas, elegir la que
más sabe a presagio. Tomar cada uno de los sinsentidos, elegir el panorama, y
aventurarse a la frontera: no hay nada más lejano que la temible frontera.
Acordarse sabiamente de desposeer, y de contemplar
la estrella nueva. Sin nada de eso, la pintura y el oasis dhármico, serian solo
pinturas, y no es lo que deseamos que suceda, debe haber algo más allá de la
contemplación del imprevisto. Tomar breves notas de la posibilidad, y
seleccionar la palestra venidera.

Comentarios
Publicar un comentario